Paratexto
Texto escrito en origen para un trabajo de mi carrerra, de la asignatura ‘Teorías del imaginario literario y psicocrítica’. He aquí un par de fragmentos del mismo, faltando por tanto todo lo demás. Asimismo, texto complementario al vídeo que he subido en mi canal de YouTube: MESOPOTAMIA: Enmerkar y el Señor de Aratta (ANÁLISIS). Épica sumeria I.
La Edad de Oro
Define la RAE mito como “narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico”. Por su parte, define tópico como “lugar común que la retórica antigua convirtió en fórmulas o clichés fijos y admitidos en esquemas formales o conceptuales de que se sirvieron los escritores con frecuencia”. Asimismo, cabe diferenciar mito etno- religioso de mito literario. El mito etno- religioso tiene un origen remoto, colectivo y oral que, en ocasiones, es recogido por escrito. Es tenido por verdadero, lo que le permite cumplir una función socio- religiosa y, por lo tanto, cuando pierde esta, el mito o bien desaparece o bien es sustituido por otro. Por su parte, el mito literario surge del etno- religioso, pero ha perdido todas sus características. En su lugar, es una creación individual usada con motivos no socio- religiosos sino literarios, estéticos o retóricos. Son símbolos complejos, formalizados y con un componente metafísico que no tienen por qué desaparecer de la tradición
La Edad de Oro es todo ello. Como se verá más adelante, es un mito surgido en numerosas culturas que responde a la creencia de un pasado remoto mucho mejor que el presente, en el que el ser humano vivía en paz y armonía. Asimismo, es un tema que se volvió recurrente ya en la literatura latina y que terminó adquiriendo unas fórmulas fijas que, con mayor o menor exactitud, se siguen respetando incluso hoy en día. Según Ángel Jacinto Traver Vera1 , los motivos fundamentales de este tópico se pueden clasificar de la siguiente manera:

Tradición sumeria
Quizás hubiera tenido más sentido poner la tradición sumeria al principio de todo, al ser esta la más antigua. Sin embargo, está aquí por un motivo. Sirve de puente entre este punto (las tradiciones no hebraicas o grecorromanas), y el siguiente punto, el cual analizará esas dos tradiciones. Si bien se puede decir que existen influencias entre la tradición hindú y toda la tradición indoeuropea, la tradición sumeria cumple una característica que la hindú no: es sustrato de una de las dos grandes tradiciones europeas: la judeocristiana. Así, se encuentran en ella temas y motivos que directamente aparecen en los textos bíblicos solo que bajo formas renovadas, como el origen del mundo, el mito del diluvio o la torre de Babel. Es de suponer entonces que tal vez haya un mito de la edad de oro semejante al de la tradición judeocristiana. Según Samuel Noah Kramer2,
fue en la literatura sumeria donde la idea apareció por primera vez, como lo atestigua [el poema] Enmerkar y el señor de Aratta. Un pasaje de esta obra se refiere, en efecto, a un «antaño» en que la Humanidad, antes de haber degenerado, conocía la abundancia y la paz .
Kramer, 1985, pág. 92
El motivo fundamental al principio parece ser, como el propio poema dice, que “el hombre no tenía rival”. Esto quiere decir, por un lado, que no había quien le robara el alimento y, por otro lado, que no había quien lo cazara a él. Este motivo aparece ligado al de una cierta justicia social en el que no había “ni miedo ni terror”, ”descansaba la seguridad”, y en la que la humanidad estaba en armonía ya que hablaba una sola lengua. Sin embargo, esto no quiere decir que no hubiera un código legislativo, ya que se mencionan de manera explicita unas leyes de carácter divino, siendo así esta época propia del reinado de un dios. Por su parte, el motivo de la “vida automática” aparece de manera implícita al decirse que el país estaba “provisto de todo lo necesario”. El denuesto de las riquezas pudiera ser un motivo presente al final del poema, pero al no haberse conservado, no se pueden sino realizar vagas suposiciones.
La razón por la que Enki se enfada no queda clara en este fragmento, pero sí en el resto del poema. Durante la edad de oro, todos los hombres rendían culto a Enlil. Enki, envidioso del poder de Enlil y de su imperio, decidió suscitar conflictos y guerras entre los pueblos, lo que dio lugar al fin de la edad de oro. En el relato, Enmerkar, rey de Uruk y protegido por el dios Enki, decide imponerse sobre el rey de Aratta, al cual le envía un ultimátum: o bien la ciudad de Aratta entregaba sus piedras preciosas, el oro y la plata, y construían un templo dedicado a Enki, o bien su ciudad sería destruida. Así, en este relato se añade como elemento novedoso el fin de la edad de oro a causa de los dioses, si bien cabe matizar. Es cierto que, de no ser por Enki, la edad de oro no habría llegado a su fin, pero no es este el que termina creando los conflictos y poniendo fin a la armonía, sino que son los propios hombres los que, suscitados por Enki, deciden pelearse. Y, curiosamente, la primera cláusula de paz que ponen, a parte de la construcción del templo de Enki, es la adquisición de las propiedades valiosas del enemigo, es decir, la acumulación de bienes, o la avaricia.
Esto pudiera asemejarse en cierto modo a lo que ocurre en la Biblia. No se puede decir que sea Dios el causante del pecado original, pero sí que, en parte, es este el que suscita al hombre a cometerlo. Además, finalmente, el hombre come del fruto prohibido cuando ve “que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría”(Génesis 3:6). Hay una cierta resonancia semántica entre el adjetivo codiciable, que también ha sido traducido en algunas versiones como deseable, y la avaricia. Asimismo, en hebreo, la palabra codiciable aparece como נֶחְמָ֤ד.Si bien esta puede ser traducido como agradable, comparte raíz (חמד) con otras palabras como codicia, rapacidad,o avaricia, que serían en hebreo חַמְדָנוּת. Incumple el hombre la prohibición porque desea para sí las cualidades buenas que supone otorgan el fruto. Este afán desmedido de poseerlas es lo que le lleva a cometer el pecado original.
Zura

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